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Las pérdidas que puede provocar el cambio climático


Las pérdidas que puede provocar el cambio climático

Medio ambiente

Junio 29, 2019 18:51 hrs.
Medio ambiente Nacional › México Ciudad de México
AGENCIAS › Voces del Campo

El cambio climático no solo afecta a las poblaciones más vulnerables. En no más de cinco años también verán sus efectos las cuentas de resultados de grandes empresas y sus inversionistas, según revela un estudio de la consultora Disclosure insight action (CDP).

Se da por hecho que el calentamiento global impactará de lleno en proyectos agroindustriales, en aseguradoras, en el transporte, en el turismo o sobre algunas reservas de petróleo que se volverán incombustibles, pero también unas regulaciones climáticas más estrictas incidirán en el valor de las inversiones de carbón, petróleo y gas.

En definitiva, los incendios, las inundaciones, la escasez de agua o la deforestación pasarán factura más pronto que tarde al mundo empresarial.

El Canal de Panamá ya lo está notando. En su quinto mes de sequía registra pérdidas de 15 millones de dólares debido a las reducciones de carga que han tenido que imponer a los buques que lo atraviesan.

El Banco de Santander de Brasil lo podría notar en poco tiempo y ya ha alertado de que las sequías cada vez más graves que vive la región incidirán con casi toda seguridad en la capacidad de devolución de los préstamos por parte de sus clientes. Hay muchas inversiones en riesgo.

Según el BIDInvest, 215 de las 500 corporaciones más grandes del mundo podrían enfrentar aproximadamente un billón de dolares en costos relacionados con el cambio climático a menos que tomen medidas proactivas para prepararse.

El cambio climático exige un cambio radical

La situación exige un cambio radical en el comportamiento de las empresas. Muchas son conscientes como las que se encuentran reunidas del 24 al 28 de junio en Ciudad de Panamá en el marco de la Semana por la Sostenibilidad organizada por el BIDInvest, perteneciente al Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Se trata del principal foro de conocimiento sobre la sostenibilidad social, ambiental y de gobernanza para el sector privado de América Latina y el Caribe.

Durante cuatro días, expertos y representantes de 150 empresas de sectores como el transporte, la energía, el agua, los agronegocios, el turismo o las infraestructuras debaten sobre el porqué la sostenibilidad es beneficiosa para los negocios y como las buenas prácticas y el manejo de riesgos en temas ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo pueden ser determinantes en el éxito de las empresas.

Promover la sostenibilidad ambiental y social con un impacto económico positivo y como un valor que genera nuevas oportunidades de mercado a las empresas ha dejado de generar tanto escepticismo.

América Latina ya ha empezado este viaje, aunque le queda mucho camino por recorrer: ’La forma de pensar del sector empresarial latinoamericano está cambiando y empieza a ver que estos temas son importantes porque el cambio climático, con un aumento de las temperaturas o el aumento de las costas, está impactando en el continente y tendrá incidencia directa en la agricultura y el turismo’, afirma Gema Sacristán, directora general de negocios del BIDInvest.

Camino de la sostenibilidad

De una opinión parecida es Luiz Gabriel Acevedo, jefe de la división ambiental, social y de gobernanza del BIDInvest. ’Avanzamos mucho en los últimos años. Yo diría que un 25% de las empresas está en el camino de la sostenibilidad. Hay otro 25% que sigue siendo industria de alto riesgo y tiene un futuro muy incierto, y finalmente está el 50% restante que quiere avanzar pero no sabe cómo y necesitaría un apoyo’, dice

A favor, según Acevedo, juegan los consumidores cada vez más conscientes y las nuevas generaciones de inversionistas que quieren ser parte de empresas comprometidas y que cuestionan incluso el modelo de desarrollo.

’Ciertamente —prosigue— no podemos seguir con el modelo actual ni con la utilización indiscriminada de los recursos como el agua, porque necesitaríamos de cuatro planetas. Los consumidores cada vez más se preguntan qué están comprando, quién está produciendo y de dónde vienen los productos que compran. Y la nueva generación de inversionistas va a pedir inversiones que tengan un impacto positivo socialmente en el ambiente y en el crecimiento. Esta presión es muy importante’, dice.

Empujar a las empresas hacia el camino de la sostenibilidad no es solo una necesidad, sino una urgencia para muchos de los panelistas que participan en el foro de Panamá.

Reducir las emisiones de dióxido de carbono y los residuos, promover el sentido de inclusión y justicia o mejorar las condiciones de salud y seguridad en el trabajo son solo algunas de las acciones sostenibles que pueden emprender las empresas.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son uno de los ejes centrales de la semana de la Sostenibilidad. Incorporarlos y promoverlos debería ser una prioridad empresarial pero, según Paula Peláez, jefa de negocios sostenibles y Pyme del BIDInvest, alinearse con ellos es solo un punto de partida y hay que hacerlo no como estrategia corporativa sino como una estrategia que de sentido a los negocios.

’Las empresas son o no son sostenibles. Me preocupa que hagan más un ejercicio de transformación de la comunicación que una transformación real del negocio. Hay que apuntar a la coherencia y a la transformación’, señala.

La institución estima que el nivel actual de financiamiento para cumplir con los ODS deja una brecha de unos 2,5 billones de dólares anuales para los países en desarrollo.

Para Andrea Pradilla, directora de GRI Hispano América, Global Reporting Initiative, una organización colombiana que promueve la medición de la sostenibilidad económica, social y ambiental en unas 400 pequeñas y medianas empresas latinoamericanas, las organizaciones han de superar esa fase de pensar que con cumplir con la ley y hacer el menor daño ambiental posible es suficiente.

Desastres ambientales por culpa del cambio climático

La mitigación de riesgos ambientales y sociales también está muy presente en Panamá. Se trata de un tema especialmente sensible tras los recientes grandes desastres ambientales provocados por la compañía minera brasileña Vale cuando la ruptura de la presa de Brumadinho en el Estado de Minas Gerais, al sureste de Brasil, causó la muerte de decenas de personas.

Más reciente es el desastre ambiental y humano que conmueve Colombia por el colapso del proyecto energético de la represa de Hidrohituango perteneciente a Empresas Públicas de Medellín en la región de Antioquia, al noroeste del país.

A las supuestas fallas en su construcción se sumó el secamiento de un tramo del río Cauca, uno de los más importantes de Colombia, y la muerte de miles de peces que servían de sustento a la población local.

En las sesiones de la Semana de la Sostenibilidad se dedicó también un amplio espacio a la evolución de los llamados bonos verdes, bonos sociales o bonos sostenibles, cuya emisión está creciendo en América Latina y el Caribe.

Se estima que en 2018, los bonos alineados al cambio climático alcanzaron los 1,2 billones de dólares en circulación, según un estudio elaborado por Climate Bonds Initiative.

Movilidad sostenible

Apostar por modelos de transporte y movilidad urbana sostenible, favorecer un turismo sostenible o buscar soluciones para mitigar y adaptarse a los efectos que el cambio climático tendrá sobre la agricultura fueron otros temas de los abordados.

En un mundo en el cual no hay día que en la prensa aparezcan noticias relacionadas con conflictos y desastres ambientales relacionados con la industria del gas y del petróleo, por contaminación por plástico o por la degradación de los bosques y la deforestación, América Latina presume de tener algunas muy buenas prácticas empresariales que demuestran que apostarle a la sostenibilidad es rentable.

Muchas están en el ámbito de las energías renovables con Uruguay como gran referencia después de conseguir cambiar su matriz energética fósil en apenas 10 años. Chile y Costa Rica están en la misma senda, lo que demuestra que los problemas son globales, pero las soluciones son locales.

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