Los humanos modernos proceden de Botsuana


Los humanos modernos proceden de Botsuana

Medio ambiente

Noviembre 05, 2019 08:53 hrs.
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Un nuevo hallazgo añade una pieza más al complicado rompecabezas de las historia del linaje humano. Según un equipo internacional de investigadores liderado por la genetista del Instituto Garvan de Investigaciones Médicas de Sídney, Vanessa Hayes, los humanos modernos proceden de una sola población que vivió en el sur de África hace unos 200.000 años.

La versión contradice de lleno la versión ampliamente consensuada hasta hace pocos años por la comunidad científica, según la cual el Homo sapiens procede de África oriental, concretamente en Etiopía, desde donde se creía migraron hace aproximadamente 195.000 años.

Una versión que, por otra parte, ya fue puesta en tela de juicio hace dos años, cuando se encontraron en el actual Marruecos fósiles de nuestro linaje datados de hace aproximadamente 300.000 años.

El estudio -un compendio de investigaciones de distintas disciplinas: genética, geología y análisis climático publicado en la revista Nature-, afirma que, ’aunque algunos restos fósiles sugieren que el origen del género humano se encuentra en el este de África, el sur del continente alberga poblaciones contemporáneas que representan la primera rama del árbol filogenético humano’.

La clave, el ADN mitocondrial

A mediados de la década de 1980, el bioquímico Alan Wilson, pionero en la aplicación de esta disciplina en el estudio de la evolución humana, decidió usar el ADN mitocondrial para localizar la cuna ancestral de la humanidad. Comparando las cadenas de ADN de mujeres de todo el mundo, observaron que las de ascendencia africana presentaban el doble de diversidad que sus congéneres.

Dado que las mutaciones parecen producirse a un ritmo constante, los humanos modernos debieron de vivir en África el doble de tiempo que en cualquier otro sitio, una hipótesis que llevó a los genetistas modernos a considerar que todos los humanos vivos descendemos de una mujer que vivió hace aproximadamente 150.000 años en África, lo que se bautizó con el nombre de ‘Eva mitotondrial’.

Los estudios de ADN habían confirmado una y otra vez que todos los pueblos del mundo descendemos de los cazadores-recolectores africanos, aunque hasta la fecha no se había localizado el punto exacto de aquél ‘Edén ancestral’.

Para despejar la incógnita, los científicos analizaron el ADN mitocondrial de las poblaciones nómadas de cazadores-recolectores que actualmente habitan en el sur de África. Esta cadena genética, contenido en las mitocondrias, es más corta que la hallada en el núcleo de las células, y se hereda únicamente de madres a hijos.

’El ADN mitocondrial actúa como una cápsula del tiempo de nuestras madres ancestrales, acumulando cambios lentamente durante generaciones. La comparación del código de ADN completo, o mitogenoma, de diferentes individuos proporciona información sobre hasta qué punto están estrechamente emparentados’, sostiene Hayes.

Humanos modernos

En su estudio, la profesora y su equipo recogieron muestras de sangre para establecer un catálogo completo de los primeros mitogenomas de humanos modernos del llamado linaje ’L0’. Después, compararon 198 mitogenomas nuevos con la base de datos actual de la población conocida más antigua y trazaron las primeras ramas del árbol evolutivo de nuestra especie.

Tras combinar todos esos datos con las distribuciones lingüísticas, culturales y geográficas de diferentes sublinajes, los autores del estudio revelaron que el primer linaje materno del humano actual surgió de una región de lo que hoy corresponde con parte de la cuenca central del río Zambeze, que incluye toda la extensión del norte de Botswana, Namibia al oeste y Zimbabue al este.

Una vasta zona de humedales

Los investigadores estudiaron las pruebas arqueológicas, los fósiles existentes y las características geológicas del terreno, y llegaron a una sorprendente conclusión. El geólogo Dr. Andy Moore, de la Universidad de Rhodes, quien participó en el estudio, desveló que aquella zona albergó en su día uno de los lagos más grande de África, el Makgadikgadi.

Según el experto, antes de que emergiesen los humanos modernos, el lago había empezado a drenarse debido a la acción de las placas litosféricas, lo cual habría provocado la creación de un vasto humedal, que a su vez habría dado lugar a uno de los ecosistemas más productivos para garantizar la prosperidad de la especie.

Según afirma Hayes, el análisis de las diferencias genéticas de los linajes maternos indica que nuestros antepasados ​​partieron su tierra natal hace entre 130.000 y 110.000 años. ’Los primeros se aventuraron hacia el nordeste, seguidos por una segunda ola migratoria que viajaron hacia el sudoeste. Después, una tercera población permaneció en el lugar de origen… hasta hoy. En contraste con las poblaciones que partieron hacia el nordeste, aquellos exploradores primigenios que se dirigieron hacia el sudoeste prosperaron, experimentando un crecimiento constante de la población’, asegura la profesora.

Los autores especulan que el éxito de esta migración fue probablemente el resultado de la adaptación a la alimentación de animales marinos, que está respaldada por una amplia evidencia arqueológica a lo largo del extremo sur de África.

Primera de las grandes migraciones humanas fuera de África

Estudios anteriores habían desvelado que en aquella época está datada la primera de las grandes migraciones humanas fuera de África, una oleada que no prosperó, pues ninguna de las poblaciones actuales fuera del continente conserva el ADN de aquellos primeros ancestros. La migración que conquistó el mundo salió de África hace unos 70.000 años, pero un grupo de descendientes de aquellos humanos permanecieron en el continente africano.

¿Refugiados climáticos?

Para investigar qué pudo haber impulsado estas primeras migraciones humanas, el profesor Axel Timmermann, Director del Centro de Física del Clima del IBS en la Universidad Nacional de Busan, en Corea del Sur, y coautor del estudio, analizó simulaciones de modelos climáticos generadas por ordenador y los comparó con datos geológicos que habían capturado distintos episodios dela historia climática de Africa durante los últimos 250.000 años.

’Nuestras simulaciones -sostiene – sugieren que la lenta oscilación del eje de la Tierra cambia la radiación solar de verano en el hemisferio sur, lo que provoca cambios periódicos en las precipitaciones en el sur de África’.

Estos cambios en el clima, aclara, habrían abierto corredores verdes con abundante vegetación, el primero de ellos hace 130.000 años, al noreste, y después hace unos 110 mil años al suroeste, permitiendo a nuestros primeros antepasados ​​emigrar de su lugar de origen por primera vez.

Sin embargo, según los investigadores, estos primeros migrantes dejaron una población de origen, que con el tiempo fueron adaptándose a las tierras secas que hoy conforman la región. ’Sus descendientes maternos pueden encontrarse en lo que hoy corresponde con la vasta región del Kalahari’ afirma Hayes .

¿Todos los humanos modernos descendemos de aquél ‘Edén original’ situado en el sur de África?

Es difícil responder a esta pregunta únicamente con los datos derivados del estudio, y algunos expertos son reticentes con esta conclusión.

’Los análisis genómicos determinan un origen policéntrico para la diversidad humana actual en África; por ejemplo, el linaje de cromosoma Y más basal de la humanidad, el A00, se encuentra solo en África central y del oeste (básicamente en algunas poblaciones de Nigeria y Camerún) y tiene una antigüedad estimada de unos 300.000 años, pero a nadie se le ha ocurrido preconizar un origen de nuestra especie allí’, explica Carles Lalueza-Fox, paleogenetista del Institut de Biologia Evolutiva (IBE, UPF-CSIC) a National Geographic España.

Según el investigador, el hecho de que los linajes mitocondriales más basales señalen a una región determinada no significa que el origen del hombre moderno se sitúe en aquel lugar hace 200.000 años. La sempiterna cuestión sobre nuestro origen permanece, según el científico español, todavía en el aire.


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